Noviembre es el mes de la transformación, donde se abren las puertas del invierno para honrar a nuestros difuntos.

Los días 15, 16 y 17 de noviembre celebramos la ceremonia de homenaje a nuestros ancestros y familiares en un acto sagrado. La vida y la muerte se fusionan para enseñarnos lo importante que es la gratitud a los ancianos y su sabiduría.

 

En estos días, los abuelos se sentaban junto a la mesa camilla para explicar las historias de los antepasados mientras comían castañas, boniatos y dulces típicos como los «panellets». Las candelas se prendían con la intención de dar luz a los difuntos para mostrarles el camino de regreso a casa. Se trata de un acto ritual donde la comunicación con el más allá era más fácil. Esta época es el momento de recogernos en un acto de gestación simbólica, al igual que las semillas dormidas en el interior de la tierra, esperando su despertar en la primavera. Siguiendo los ciclos de la propia naturaleza podemos volver a recuperar la vitalidad y energía que tanto anhelamos, sin tener que recurrir a fórmulas artificiales.

Estamos haciendo el chamanismo del siglo XXI, adaptado a la sociedad actual, para ayudarte a fomentar tus capacidades de sanación y rescatar tus potencialidades. Ahora es el momento de volver a las tradiciones chamánicas interpretadas para los urbanitas.  Para aquellos que viven a diario grandes desafíos, cambios constantes, en un primer mundo, donde reinventarse vertiginosamente es algo habitual.

Rescatar lo ancestral es la base para poder crear una sociedad con valores útiles y prácticos, soluciones que tienen como referente los ritos y costumbres de los ancestros. Volver a la cuna de la sabiduría para regresar a nuestro origen, a lo que somos esencialmente.

Si deseas participar ¡ahora es Tu momento!

 

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