Información oral

La trasmisión del conocimiento.

«La red», un espacio casi infinito donde la información está disponible con un solo clic …

Información… o desinformación.

La realidad de hoy en día consiste en querer absorber una información que no tiene una base defendible de conocimiento: es un discurso «fijo» que no puede ser interpelado. La información obtenida no puede «defenderse sólo mediante el razonamiento», ya que lo escrito «dice» pero no «piensa», no razona y precisa de su autor para que lo «defienda» y lo fundamente razonadamente.

Como las criaturas de una obra de arte que permanecen calladas, encerradas en un solemne silencio. Lo mismo le pasa a la información escrita y descargada. Se creería que hablan como si pensaran, pero si se les pregunta con el afán de informarse sobre algo de lo que han dicho, expresan tan sólo una cosa que siempre es la misma…

Silencio

La información descargada no elige a su lector. El texto puede ser leído por cualquiera que pretenda hacerlo, tanto si éste está preparado para ello como si no lo está. Y una vez que el conocimiento está escrito, rueda por todas partes, en manos de quien entiende de ello y también en manos de aquellos a quienes no les importa nada, llegando a tergiversar la información y conocimiento sin ninguna responsabilidad.

La información escrita proporciona conocimientos no vividos experiencialmente y, por tanto, no se interioriza y asimila emocionalmente. El texto no toma en consideración la necesaria madurez del lector, el cual precisa de tiempo para desarrollar su competencia práctica e intelectual.

Me comentaba hace unos días un simpático anciano que la información de internet y las redes sociales esta corrupta, carente de sentido. La gente está inmersa en un mar informativo, pero aislada del diálogo y la interacción personal; se ha perdido la palabra de viva voz y cara a cara.

Hoy cualquiera comparte información tergiversada, sin base ni coherencia, «cursos enlatados», píldoras de tiempo sin tiempo. Lo que me costó toda una vida, ahora lo pretenden dar en dos fines de semana.

Antes el conocimiento se transmitía por la palabra hablada: «se escribe en el alma de quien aprende; aquél que por un lado sabe defenderse a sí mismo, y por otro hablar o callar ante quienes conviene».

Cuánta razón…

 

La tradición oral, un saber que se transmiten de generación en generación, con el propósito de difundir conocimientos y experiencias a las nuevas generaciones. Dar a conocer la identidad cultural y la memoria colectiva, definiéndola y reafirmando su identidad ante otras comunidades o sociedades.

El conocimiento, los mensajes o los testimonios se transmiten a través del habla; pueden tomar la forma de cuentos populares, refranes, romances, canciones o cantos. De esta manera, es posible que una sociedad pueda transmitir la historia, la literatura, la ley y otros conocimientos, a través de generaciones sin un sistema de escritura.

 

La sabiduría popular es un saber hacer, Implica una experiencia de vida, es una historia, es recuperar la memoria histórica y cultural de nuestros mayores.

 

La Unesco clasifica a las tradiciones y expresiones orales como una categoría dentro del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, las cuales “son fundamentales para mantener vivas las culturas.

Utilizando proverbios, adivinanzas, cuentos, canciones infantiles, leyendas, mitos, cantos y poemas épicos, sortilegios, plegarias, salmodias, canciones, representaciones dramáticas, etcétera.

Dicho de otra manera, en el contexto cultural clásico se considera a la transmisión oral como la propia de aquellos contenidos que sólo podían ser narrados, como son, por lo que se transmite, como se expresa y a quien se enseña.

Máster.

«Sabemos decir muchas mentiras semejantes a verdades, pero sabemos, cuando lo deseamos, cantar verdades».

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