Y en este hermoso camino por la dimensión de mi tierra andina, donde el sol se enamora de Sirviñaco a la Luna, y donde se escucha el canto hermoso del Pucu pucu, yo, así como me ven, también he conocido el amor pues, claro que con harta mala suerte. Mi Tata abuelo me decía que en otros tiempos, las cosas eran muy raras, las cholas tenían hijos de los cóndores, el lagarto se enamoraba de la zorra y la parina tenía huevos del quirquincho.

Pero mejor les cuento lo que me pasó a mí, ya que pal amor, pal amor, ciego nací. Un pájaro en mi ventana, y mei dicho que mi chola la Jacinta sei namorao de un quirquincho. Yo lei dicho no puede ser pues, pues pal quirquincho la quirquincha, y pal hombre, y pal hombre la mujer. Este pájaro habrá querío motivarme a los celos, pues me agregao que mi chola, en noches de luna llena se va a encuevar con el maldito quirquincho.

Yo mei puesto triste y lamentero, y como solo he venío al mundo me ido a conversar con la Luna. Lunita le ei dicho: ¿qué puede hacer un paisano enamorao cuando su chola por un quirquincho lo ha cambiao?, la Luna me ai mirao, se ai reío y me ai dicho: si por un quirquincho te han cambiao hay de ser muy lacho pues. Y así con los consejos de la Luna, me ei ido camino de Punal a esperar a la Jacinta, y ahí en la espera con mi caja yayera mei puesto a cantar unos lamentos, yaravíes tristones, de esta tierra tan querida, la puna mia.

Porqué me dejaste solo, solo y triste padeciendo haaaaaa haaaaaayyyyy. Pobre Tucumana, tan bonita. Y esos besitos con lengua que a ti te estarán gustando haaaaaa haaaaaayyyyy. Pobre Tucumana, tan bonita. Y ahí venía la Jacinta con su pollera de colores, parecía un ramillete de rosas incrustadas en la Puna. Jacinta le ei dicho acaso el amor que tei dao no ha llenao tu corazón que por un maldito quirquincho me has dejao. Con la indiferencia del corazón que nunca ha querio ha seguio camino del pajonal del brazo del maldito quirquincho. Yo mei puesto más triste y más lamentero, mei regresao a mi casa, mei tomao una jarra de alcohol y así borracho de penas y angustias, ei salio por las calles de mi pueblo cantando y bailando, y justo, ahí donde los Baltasar habia un Uma Rutucu, que es la ceremonia del corte de pelo a las guaguas de dos años. Ahí ei tomao y bailao durante tres noches seguidas y cuando la luna era tímidamente violada por el sol, nuevamente ei salío con mi pena, y mi caja, por las calles de mi pueblo. Y allí en la iglesia, allí estaba el señor quirquincho pidiéndole audiencia al señor cura para casarse con la Jacinta por la Mañana. Me han bajao los celos con rabia y he agarrao un palo y lo ei seguido por la plaza, por la calle, por los cerros, la quebraa y ahí, le hei dao un palo en la cabeza y aquí lo tengo cantando bajo el brazo pues. Maldito ladrón de amores, maldito quirquinchito, me has dejado sin mi chola y has de morir cantando. Has de morir cantando maldito quirquinchito, me has dejado sin mi chola y has de morir cantando. Y has de morir cantando. Y has de morir cantando.

Osvaldo Torres

 

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